Muchas de nosotras llegamos a esta etapa y empezamos a sentir que de pronto el brazo ya no se mueve como antes.
De repente:
- Dolor intenso en el hombro.
- Rigidez que limita hasta peinarse o abrocharse el brasier.
- Movimiento cada vez más reducido, aunque el dolor baje.
Esto también es real y tiene nombre: capsulitis adhesiva o “hombro congelado”.
En Japón se le llama 五十肩 (gojū kata), que significa “el hombro de los 50”, porque suele aparecer alrededor de esa edad.
Aparece con más frecuencia en mujeres de 40–60 años y se relaciona tanto con problemas metabólicos (diabetes, tiroides) como con la caída hormonal de la peri y menopausia, porque el estrógeno protege tendones, ligamentos y articulaciones.
¿Por qué pasa?
La cápsula que rodea el hombro se inflama, se engrosa y se vuelve rígida. Esto limita el movimiento y causa dolor. El proceso suele durar meses o incluso años si no se trata.
Se confunde con:
- Desgaste por la edad.
- Tendinitis.
- “Mala postura”.
- Estrés o depresión.
Qué puedes hacer:
- Alimentación antiinflamatoria: menos azúcar y procesados, más verduras, proteína y omega-3.
- Ejercicio suave y guiado: fisioterapia, movimientos pendulares, estiramientos progresivos.
- Buen descanso: el cuerpo necesita reparar el tejido inflamado.
- Técnicas de manejo del dolor y el estrés: meditación, respiración, acompañamiento.
- Chequeos: hormonas sexuales, vitamina D, glucosa y tiroides.
Opciones que SÍ ayudan:
La terapia hormonal bioidéntica, combinada con cambios en los pilares de la salud (nutrición, ejercicio de fuerza, descanso, manejo del estrés y comunidad), no solo ayuda a mejorar síntomas como el hombro congelado, sino que también protege tu salud a futuro.
Beneficios comprobados:
- Protege tus huesos y reduce riesgo de osteoporosis y fracturas.
- Mantiene la fuerza muscular y la movilidad.
- Cuida tu corazón y vasos sanguíneos.
- Mejora sueño, memoria y claridad mental.
- Aumenta energía y vitalidad.
- Ayuda a mantener una vida sexual plena y un estado de ánimo más estable.
Mucho ojo: no te conformes con solo analgésicos o con isoflavonas de soya. No resuelven el problema de fondo ni protegen tu salud a largo plazo.