9. Várices

9. Várices

Hasta el 60% de las mujeres postmenopáusicas presenta algún grado de insuficiencia venosa o várices, mientras que en hombres de la misma edad la prevalencia ronda apenas el 30%. Esto significa que, tras la menopausia, las mujeres tienen el doble de riesgo de desarrollarlas, principalmente por la caída de estrógenos, progesterona y testosterona, que afectan la estructura y el tono de los vasos sanguíneos.

Muchas mujeres en esta etapa notan pesadez, calambres nocturnos, picazón, ardor o pequeñas arañitas, que con frecuencia se confunden con fatiga o “problemas de circulación”, pero también son un reflejo de los cambios hormonales de esta transición.

Síntomas más comunes:

Piernas pesadas o doloridas al final del día.
Hinchazón en tobillos y pies.
Calambres nocturnos o sensación de calor.
Aparición de venas moradas o abultadas bajo la piel.

Por qué ocurre:

  • Estrógeno: mantiene la elasticidad y fortaleza de las paredes venosas. Su disminución debilita el colágeno y reduce la capacidad de las venas para contraerse y devolver la sangre al corazón.
  • Progesterona: actúa como relajante natural del músculo liso vascular. Cuando cae, aumenta la tensión y la inflamación en las venas, generando sensación de pesadez y congestión.
  • Testosterona: contribuye al tono muscular y al flujo sanguíneo. Su descenso reduce la masa muscular en piernas y glúteos, dificultando el retorno venoso y favoreciendo la aparición de várices.

El error del mal diagnóstico.

Suele pensarse que las várices son solo un tema estético o hereditario, cuando en realidad reflejan un desequilibrio hormonal y metabólico más profundo que afecta la salud vascular.

Qué no hacer:

Ignorarlas o tratarlas solo con cremas cosméticas. Las várices pueden inflamarse o generar trombosis superficiales si no se abordan correctamente.

Dato interesante:

Las várices son más frecuentes en mujeres que no han recibido reemplazo hormonal y que han tenido varios embarazos, lo que confirma el papel protector de los estrógenos sobre la pared venosa.

Qué ayuda

icon

Caminar todos los días, elevar las piernas al final del día, evitar el calor excesivo, fortalecer piernas y glúteos, mantener un peso estable y buena hidratación. La terapia hormonal bioidéntica, indicada por un médico capacitado, puede mejorar la salud del colágeno, la circulación y la fuerza muscular.