10. Enrojecimiento facial

10. Enrojecimiento facial

Ese momento en que de repente la cara se te pone roja y sientes un calor que sube como si alguien hubiera encendido una estufa interna…

A veces pasa en medio de una junta, mientras hablas con alguien o hasta viendo la tele en la noche. ¡Incomodísimo!

Esto puede suceder desde la perimenopausia (sí, incluso desde los 30s) y continuar en la postmenopausia. Nunca es tarde para atenderlo.

¿Qué pasa a nivel hormonal?

Durante esta etapa, los estrógenos y la progesterona fluctúan y disminuyen. Esto altera el centro termorregulador del cerebro (en el hipotálamo) y hace que los vasos sanguíneos de la cara se dilaten de golpe. Resultado: calor y enrojecimiento repentino.

Este síntoma se parece a los bochornos, pero no es lo mismo:

Bochorno → calor intenso que recorre todo el cuerpo, suele durar más segundos o minutos y muchas veces va acompañado de sudor.

Enrojecimiento facial → calor y color rojo concentrados en cara y cuello, generalmente más breves, pero igual de incómodos.

Además, afecta la piel (pierde colágeno y elasticidad), el sistema nervioso (más sensibilidad a estímulos) y el sistema cardiovascular (respuesta exagerada en los capilares).

¿Cuál es la solución?

Pilares de la salud para este síntoma y ejemplos prácticos que funcionan:
  1. Reponer nuestras hormonas cuando se es candidata ideal

La mayoría de las mujeres somos candidatas a terapia hormonal sustitutiva bioidéntica, pero por falta de información o ignorancia muchas no acceden a ella.

Es fundamental buscar profesionales capacitados y actualizados en el tema para recibir un tratamiento seguro y efectivo.

Exigir y elegir una atención que nos permita vivir con dignidad y calidad en esta etapa.

Esto debe ir aunado a los demás pilares para garantizar no solo resolver este síntoma, sino proteger la salud general en las próximas décadas de vida.

  1. Nutrición consciente

Evitar desencadenantes como alcohol, comidas muy picantes, cafeína y alimentos ultraprocesados.

Comer alimentos ricos en fitoestrógenos (soya orgánica, linaza) y antioxidantes (berries, espinaca, cacao puro).

  1. Movimiento diario

Ejercicio con pesas 2-3 veces por semana: ayuda a regular la temperatura corporal, mejora circulación y protege la masa ósea y muscular.

Caminar o nadar para mejorar la oxigenación y reducir la intensidad de los síntomas.

  1. Gestión del estrés

El estrés aumenta los episodios de enrojecimiento.

La terapia psicológica es poderosa para manejar ansiedad y emociones que amplifican estos síntomas.

Meditación, respiraciones profundas y mindfulness para calmar el sistema nervioso.

  1. Sueño reparador

Dormir en habitación fresca y oscura.

Evitar pantallas antes de dormir y establecer rutina de relajación.

  1. Conexión social con sentido profundo

El apoyo entre mujeres que viven lo mismo y se informan con evidencia científica mejora la resiliencia, la motivación y la capacidad de implementar cambios sostenibles.

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Si no se atiende este síntoma:

Puede intensificarse y afectar tu calidad de vida, tu piel puede envejecer más rápido, la circulación se ve comprometida y el malestar puede provocar que evites actividades sociales o laborales.