¿Te ha pasado que…
- Tu desodorante ya no “aguanta” como antes?
- Tu ropa huele diferente al final del día, aunque comas igual y hagas lo mismo?
- Sientes que tu aroma corporal ha cambiado, sin explicación aparente?
No es tu imaginación. Este cambio sí tiene raíz hormonal.
Y es uno de los muchos síntomas invisibles de la perimenopausia y la menopausia.
¿Qué está pasando en nuestro cuerpo?
Durante la transición menopáusica, bajan tres hormonas clave:
- Estradiol (E2) – la forma más activa de estrógeno.
Su disminución afecta:
- La piel (más delgada, más seca)
- Las glándulas sudoríparas y sebáceas (aumenta o cambia el sudor)
- El microbioma cutáneo y vaginal, alterando el olor corporal
- El sistema termorregulador (más sofocos y sudoración nocturna)
- Progesterona – hormona neuroprotectora y calmante.
Cuando baja:
- Hay más ansiedad y estrés, lo que impacta el olor a través del sudor nervioso
- Disminuye su efecto antimicrobiano natural
- Se altera el equilibrio del pH vaginal y de la piel
- Testosterona – hormona clave en la energía, metabolismo y fuerza.
Cuando cae:
- Disminuye la masa muscular (y con ello la eficiencia en la eliminación de toxinas)
- Cambian las feromonas naturales
- Puede aumentar la grasa corporal, que también influye en el olor
Además, estas hormonas afectan al hipotálamo, el centro de control de temperatura y sudor. De ahí vienen los sofocos, el sudor nocturno y los olores inusuales.
Y sí: esto puede comenzar desde los 30s, y continuar en la postmenopausia.
Pero la buena noticia es que hay soluciones reales.
Y no, esto no se resuelve solo con un desodorante más fuerte o con remedios caseros como bicarbonato.
El cuerpo nos está gritando: “Algo ha cambiado”.
Y si no lo atendemos de fondo, podemos generar más desequilibrios en nuestra salud a futuro.
Este síntoma es una señal. Ignorarlo no solo no lo resuelve, sino que puede agravar otros procesos: inflamación, insomnio, ansiedad, fatiga crónica, infecciones recurrentes o cambios metabólicos.
¿Qué podemos hacer?
Los pilares de la salud son clave para atender este síntoma. Aquí te los explico con ejemplos concretos:
Hecha por un médico capacitado, esta terapia:
- Mejora el olor corporal
- Regula el sudor y los sofocos
- Restaura microbiomas
- Mejora piel, energía, ánimo y función metabólica
Es esencial que quien te acompañe en este camino esté actualizado y formado específicamente en esta visión fisiológica. No todos los médicos lo están. Pregunta, investiga, busca.