7. Cambios en el olor corporal

7. Cambios en el olor corporal

¿Te ha pasado que…

  • Tu desodorante ya no “aguanta” como antes?
  • Tu ropa huele diferente al final del día, aunque comas igual y hagas lo mismo?
  • Sientes que tu aroma corporal ha cambiado, sin explicación aparente?

No es tu imaginación. Este cambio sí tiene raíz hormonal.

Y es uno de los muchos síntomas invisibles de la perimenopausia y la menopausia.

¿Qué está pasando en nuestro cuerpo?

Durante la transición menopáusica, bajan tres hormonas clave:

  1. Estradiol (E2) – la forma más activa de estrógeno.

Su disminución afecta:

  • La piel (más delgada, más seca)
  • Las glándulas sudoríparas y sebáceas (aumenta o cambia el sudor)
  • El microbioma cutáneo y vaginal, alterando el olor corporal
  • El sistema termorregulador (más sofocos y sudoración nocturna)
  1. Progesterona – hormona neuroprotectora y calmante.

Cuando baja:

  • Hay más ansiedad y estrés, lo que impacta el olor a través del sudor nervioso
  • Disminuye su efecto antimicrobiano natural
  • Se altera el equilibrio del pH vaginal y de la piel
  1. Testosterona – hormona clave en la energía, metabolismo y fuerza.

Cuando cae:

  • Disminuye la masa muscular (y con ello la eficiencia en la eliminación de toxinas)
  • Cambian las feromonas naturales
  • Puede aumentar la grasa corporal, que también influye en el olor
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Además, estas hormonas afectan al hipotálamo, el centro de control de temperatura y sudor. De ahí vienen los sofocos, el sudor nocturno y los olores inusuales.

Y sí: esto puede comenzar desde los 30s, y continuar en la postmenopausia.

Pero la buena noticia es que hay soluciones reales.

Y no, esto no se resuelve solo con un desodorante más fuerte o con remedios caseros como bicarbonato.

El cuerpo nos está gritando: “Algo ha cambiado”.

Y si no lo atendemos de fondo, podemos generar más desequilibrios en nuestra salud a futuro.

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Este síntoma es una señal. Ignorarlo no solo no lo resuelve, sino que puede agravar otros procesos: inflamación, insomnio, ansiedad, fatiga crónica, infecciones recurrentes o cambios metabólicos.

¿Qué podemos hacer?

Los pilares de la salud son clave para atender este síntoma. Aquí te los explico con ejemplos concretos:

Nutrición consciente
Movimiento diario
Sueño reparador
Gestión del estrés
Reposición hormonal bioidéntica fisiológica (PHT)

Hecha por un médico capacitado, esta terapia:

  • Mejora el olor corporal
  • Regula el sudor y los sofocos
  • Restaura microbiomas
  • Mejora piel, energía, ánimo y función metabólica
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Es esencial que quien te acompañe en este camino esté actualizado y formado específicamente en esta visión fisiológica. No todos los médicos lo están. Pregunta, investiga, busca.